Estructura Iniciática

Estructura Iniciática

Una de las características del Rito de Menfis-Misarïm es haber sido organizado de diferentes formas según el lugar y la época, pero siempre partiendo de un mismo patrimonio simbólico y ritual. La Gran Orden Egipcia ha optado por la práctica del Rito según la modalidad definida por el acuerdo de 1862 entre Marconis de Nègre y el Gran Oriente de Francia, es decir, en una escala de 33 grados, y según el contenido iniciático que estructuró el norteamericano John Yarker. De hecho, fue de esta manera como los Hermanos fundadores de la Gran Orden Egipcia lo recibieron de las filiaciones italianas, inglesas y norteamericanas que habían subsistido desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.

Como custodio de todo el patrimonio simbólico y ritual del Rito Antiguo y Primitivo de Menfis-Misraïm, la Gran Orden Egipcia lo conserva, administra y confiere en una escala de treinta y tres grados:

  • 4. Maestro Discreto
  • 5. Maestro Sublime, Maestro de los Ángulos
  • 6. Caballero del Arca Sagrada
  • 7. Caballero de la Bóveda Secreta
  • 8. Caballero de la Espada
  • 9. Caballero de Jerusalén
  • 10. Caballero de Oriente
  • 11. Caballero Rosa Cruz
  • 12. Caballero del Águila Roja
  • 13. Caballero del Templo
  • 14. Caballero del Tabernáculo
  • 15. Caballero de la Serpiente
  • 16. Caballero Kadosh
  • 17. Caballero del Real Misterio
  • 18. Gran Inspector
  • 19. Sabio de la Verdad
  • 20. Filósofo Hermético
  • 21. Patriarca Gran Instalador
  • 22. Patriarca Gran Consagrador
  • 23. Patriarca Gran Eulogista
  • 24. Patriarca de la Verdad
  • 25. Patriarca de los Planisferios
  • 26. Patriarca de los Vedas Sagrados
  • 27. Patriarca de Isis, Maestro Egipcio
  • 28. Patriarca de Menfis
  • 29. Patriarca de la Ciudad Mística
  • 30. Sublime Maestro de la Gran Obra
  • 31. Gran Defensor del Rito, Caballero de la Aurora y de Palestina
  • 32. Príncipe de Menfis
  • 33. Patriarca Gran Conservador (Arcana Arcanorum)

Los Soberanos Colegios Egipcios administran los grados 4º al 30º. La Academia Egipcia administra los grados 31 y 32. El Soberano Gran Consejo administra el grado 33.

Si analizamos los grados que se trabajan en un Colegio y según quedó estructurado por John Yarker, los grados 4 y 5 complementan la Maestría adquirida en los grados simbólicos; a continuación vienen los doce grados caballerescos, seguidos de tres grados filosófico-herméticos, para proseguir con los nueve grados dedicados a los Patriarcas, finalizando con el grado alquímico por excelencia, el de Sublime Maestro de la Gran Obra.

Dentro de esta escala existen determinados grados que constituyen los ejes principales del itinerario iniciático (marcados en la lista). En los Colegios Egipcios destacan el grado de Caballero del Águila Roja, el de Filósofo Hermético, el de Patriarca de Isis y el grado de Sublime Maestro de la Gran Obra.

A diferencia de muchos sistemas de Altos Grados, el trigésimo tercer grado (Patriarca Gran Conservador) es conferido mediante una ceremonia ritual completa y solemne, celebrada exclusivamente en el seno del Gran Consejo.

Los demás grados suelen transmitirse por comunicación, acompañada de materiales de estudio, aunque algunos de ellos poseen también rituales específicos. Del mismo modo que ocurría en las antiguas iniciaciones, su objetivo consiste en perfeccionar al iniciado y conducirlo más allá de una simple reflexión filosófica, acercándolo a la cuestión fundamental del sentido de la existencia.

En este contexto, el masón continúa lo que Platón denominaba la ascensión del alma, avanzando mediante el estudio ordenado de las distintas tradiciones que han contribuido a formar la herencia espiritual de Occidente. El recorrido posee simultáneamente una dimensión histórica y hermética. Las iniciaciones nos conducen progresivamente desde la cábala judeocristiana de los siglos XV al XVIII, pasando por el hermetismo del renacimiento y sus raíces en los misterios griegos y romanos, hasta el esoterismo del antiguo Egipto. De hecho, es importante subrayar el carácter progresivo y coherente de los grados practicados. Se trata de un regreso, por etapas, al corazón mismo de las fuentes de la iniciación.

Sin revelar lo que no debe ser revelado, podemos, no obstante, aportar algunos de los elementos principales que estructurarán el camino de los Hermanos y Hermanas dentro de los Altos Grados. Algunos detalles sobre estos grados son:

El grado de Filósofo Desconocido, Caballero Rosa Cruz del Águila Negra, Blanca y Roja —más conocido como Caballero del Águila Roja— es probablemente uno de los más profundos de todo el sistema. Sus raíces parecen remontarse mucho más allá del siglo XVIII, aunque su existencia está documentada desde la década de 1760. Fue practicado en ciudades como Metz, París o Marsella, y posteriormente apareció como grado terminal del Rito Escocés Filosófico. Habría desaparecido si no hubiera sido incorporado más tarde a las escalas de Misraïm y Menfis.

Su naturaleza combina elementos caballerescos, cabalísticos y herméticos. Se apoya en los grandes principios de la cábala judeocristiana y busca mantener un equilibrio entre las enseñanzas esotéricas tradicionales y el cultivo de las virtudes morales. El ritual utiliza como referencias fundamentales el Árbol Sefirótico, el Séfer Yetzirá y otros elementos propios de la tradición cabalística.

El espíritu de este grado queda reflejado en las siguientes palabras dirigidas al recipiendario durante su Recepción:

«Hermano, tu deseo de perfeccionarte te ha conducido hasta aquí y nos alegra comprobar que nuestra tradición masónica sigue contando con personas sinceras que buscan cultivar la virtud y el conocimiento.

Si aquello que vienes a buscar corresponde a esos dos principios —Virtud y Conocimiento— serás bienvenido y podremos continuar con tu iniciación. Pero si buscas honores adicionales o secretos destinados a obtener poder sobre los demás, entonces este no es tu lugar.»

La segunda gran etapa del recorrido iniciático corresponde al grado de Filósofo Hermético. Sus raíces se encuentran en lo que habitualmente se denomina el Hermetismo del Renacimiento. El redescubrimiento, por parte de la escuela neoplatónica de Florencia, de los textos filosóficos precristianos y de los primeros siglos de nuestra era, así como de las antiguas tradiciones iniciáticas, dio lugar a una rica interpretación simbólica y ritual del mundo y de la propia existencia humana.

Las huellas de esta corriente pueden encontrarse tanto en el arte como en la literatura. Figuras como Dante, Campanella o Giordano Bruno reflejan, cada una a su manera, la influencia de este renacimiento espiritual.

Desde una perspectiva esotérica, el grado de Filósofo Hermético se presenta como heredero de aquellas antiguas iniciaciones que, según la tradición, tuvieron su origen en las escuelas pitagóricas, en los misterios de Eleusis o incluso en los cultos mistéricos de Mitra. Muchas de estas influencias reaparecieron en diversos sistemas masónicos. El Caballero del Sol del antiguo Misraïm o el Sublime Sabio de Eleusis del sistema Menfis-Misraïm son ejemplos de ello.

El estudio de este grado no se limita a una comprensión intelectual de tales tradiciones. También aborda su dimensión operativa, es decir, la aplicación práctica de sus enseñanzas en la transformación interior del iniciado.

El grado de Maestro Egipcio, Sabio de las Pirámides, Amigo del Desierto, más conocido como Patriarca de Isis, sintetiza y prolonga la enseñanza de los pequeños ritos egipcios que florecieron en Francia a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Las formas rituales actualmente utilizadas fueron fijadas en gran medida por Marconis de Nègre durante la mitad del siglo XIX.

El Egipto al que se refiere este grado debe entenderse, ante todo, como un símbolo. Es el Egipto idealizado que, desde el Renacimiento, ocupa un lugar central en el imaginario esotérico occidental como cuna primordial de la sabiduría iniciática.

No obstante, los textos transmitidos para este grado no proceden exclusivamente de Marconis. Diversos documentos complementarios han enriquecido y preservado su tradición. Por ello, los rituales empleados por la Gran Orden Egipcia pretenden reactivar de manera íntegra y auténtica lo que fueron los antiguos Misterios de Isis y Osiris en su formulación helenística y ptolemaica.

Quien estudie el mito de Isis y Osiris encontrará en él numerosas claves para comprender el contenido profundo de esta iniciación.

El grado de Sublime Maestro de la Gran Obra constituye la culminación de la progresión iniciática en el seno de un Colegio Egipcio.

Su propósito es acercar simbólica y ritualmente al iniciado al Primer Principio del que todo procede. Ese principio es identificado con el Noûs Pater de los hermetistas griegos o con el Atum-Ra de la tradición egipcia.

El ritual conduce al iniciado a través de las principales etapas de la Gran Obra, permitiéndole emprender un proceso de regeneración interior destinado a revelar plenamente las potencialidades de su doble naturaleza, tanto humana como espiritual. La finalidad del grado no consiste únicamente en adquirir conocimientos, sino en realizar una transformación integral del ser.


El Gran Defensor del Rito (grado 31), el Príncipe de Menfis (grado 32) y el Gran Patriarca Conservador (grado 33), no son solamente grados administrativos y cada uno tiene una ceremonia de recepción propia. Completan el progreso de los miembros comprometidos con la expansión y la dirección del Rito.

El trabajo de los Altos Grados no se limita únicamente al ámbito de lo simbólico, sino que tiene como objetivo reconectar con el trabajo de la Academia de Alejandría y la Academia de Florencia, una visión que abarca diversas culturas sin importar el lugar ni el tiempo, y que trasciende las religiones para permitir al ser humano comprender su verdadera dimensión en el universo y, en consecuencia, su lugar en la sociedad. El famoso axioma «Conócete a ti mismo» inscrito en el frontispicio del Templo de Apolo en Delfos no está escrito para alejarnos del mundo, sino para redescubrirlo desde una perspectiva diferente.

En conclusión, y en palabras de Ludovic Marcos, Gran Patriarca fundador de la Gran Orden Egipcia del GODF: “El propósito de la masonería egipcia es reunir armónicamente una racionalidad llena de humanismo y una espiritualidad no dogmática, que nos permitan constituir el fundamento filosófico del mundo del futuro”.